Al principio todo empieza como un juego: te quiero, me quieres, te echo de menos, avísame cuando te vayas, acuérdate de mi, que no se te olvide llamarme el sábado... Lo típico. Pero no nos damos cuenta de como la historia va creciendo poco a poco, como se va desarrollando y va cogiendo forma. De como lo que en los comienzos era un pasatiempo ahora se convierte en una necesidad, de cómo necesitas estar con esa persona cueste lo que cueste. Es decir, al final siempre acabamos valorando la importancia de las cosas, de las personas y de los momentos. Caminamos siempre hacia lo que nos hace sentir vivos.