Empiezas a entender que los besos no son contratos ni los regalos promesas. Empiezas a aceptar tus derrotas con la cabeza en alto, con los ojos bien abiertos. Aprendes a construir tus caminos en el hoy, porque el terreno del mañana es demasiado incierto para hacer planes. Con el tiempo aprendes que incluso los agradables rayos de sol queman si te expones demasiado a ellos. Por lo tanto siembra tu propio jardín y adorna tu propia alma en vez de esperar que alguien te lleve flores. Así aprenderás que en realidad puedes sobrellevarlo todo, que en realidad eres fuerte y que realmente vales.