Escúchame tan solo unos segundos. Cierra los ojos. Visualiza todo lo que hemos pasado juntas, tú y yo, y nadie más. ¡No! No los abras aún. Respira hondo, despacio. Toma una gran bocanada de aire. Ahora imagina, por un momento, todo lo que podríamos llegar a hacer, lo que podríamos llegar a ser...