Y qué mas da ya que sea de día o de noche. Que sean las cuatro de la tarde o las cinco de la madrugada. Que tenga el móvil encendido o apagado. Que pasen las horas o el reloj se quede congelado. Qué más da si afuera hace frío, calor, o haya saltado el viento. Que la gente sean felices y caminen como si hubiera infinito. Porque ahora mismo lo que no me da igual es no entender, como hay vida después de todo esto.