Cuando pise los charcos sobre el suelo, cuando ría sin razones, cuando me avergüence de tus miradas, cuando me levante con el pie izquierdo, cuando los nervios se apoderen de mi mordedura de uñas, cuando las mañanas me sientan bienvenida, cuando baile en la calle, o llore bajo un día de lluvia. Para ese entonces, seré toda tuya. Cuando odie el despertador, o adore los sábados por la noche. Cuando el dinero no llene mi felicidad, y las gaviotas adornen un nuevo día de playa.Cuando el verano me brinde un nuevo bronceado, cuando las mariposas me revoloteen rápidamente, cuando aquella canción nos sea recordada, cuando los chocolates calientes estén preparados para una próxima tormenta, o cada una de las cartas que escribimos sean vistas por vigésima vez en un catorce de Febrero.Cuando puedas soportar más de la mitad de lo que está escrito, porque si es así,  ya podrías tomarme como algo tuyo.